“Tal vez Chile se quede estancado por la naturaleza oligárquica de su sociedad”

Por Ximena Pérez Villamil – La Segunda

Economista inglés James Robinson: Autor del libro “Por qué fracasan los países”, sostiene que es un problema sociológico muy difícil de resolver.
Foto: UChicago News – University of Chicago

Cuando habla de Chile en términos relativos, el profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Chicago James Robinson, autor del famoso libro “Por qué fracasan los países” y principal orador del seminario “Nuestro país, nuestro compromiso” organizado por la Cámara Chilena de la Construcción, lo destaca por sobre el resto de América Latina. “Si piensas en el (caso del) hijo de la Presidenta Bachelet, en Colombia o Argentina no habría pasado nada”. Cuando lo hace en términos absolutos, advierte: “Tal vez Chile se quede estancado por la naturaleza oligárquica de la sociedad”.

—15 de 23 ministros del gabinete tienen sobre US$1 millón a título personal y el Presidente Piñera US$2.800 millones. ¿Es un gobierno plutocrático?

—No lo sé, pero me preguntaría qué tan conectados están con los
ciudadanos.

—¿Tener un gabinete así puede afectar el desarrollo del país?

—Probablemente no están interesados en subir impuestos para invertir más en educación.

—El Gobierno quiere bajar los impuestos de las empresas de 27% a
25%, porque dice es la tendencia de los países de la Ocde.

—Pero Chile tiene muchos desafíos que los países de la Ocde no tienen. Se necesita más que el crecimiento económico para hacer de Chile un país desarrollado y recuperar la confianza de las personas. Se necesita el compromiso de los gobiernos de invertir en educación, en beneficios sociales. Esta sigue siendo una sociedad oligárquica en muchos sentidos.

“Es más cómodo quedarte en Chile con tus amigos”

—Según su libro, los países se dividen entre los que gozan de instituciones políticas inclusivas que hacen partícipes a los ciudadanos, lo que les da opciones de progresar y los que tienen instituciones extractivas, que promueven el statu quo e inhiben la innovación. ¿Dónde ubica a Chile?

—Chile es el país latinoamericano con las instituciones más inclusivas, ha hecho enormes progresos, pero todavía tiene problemas oligárquicos.

—La última vez que usted vino, en 2013, hizo notar que el 86% de los ministros de Piñera salió de cuatro colegios privados. En este segundo gobierno, el 56% salió de cinco colegios.

—Es una mejoría, pero hay muchas otras cosas más que analizar para ver si lo ha mejorado de verdad.

—¿Cómo influye en el desarrollo de un país que el poder político provenga de pocos colegios privados? Usted los ha definido como “instituciones informales que controlan el acceso y el ejercicio del poder político” e influyen en que la inclusión sea menor a la que aparenta.

—Sí, porque la evidencia muestra que estos grupos sociales cerrados en Chile dan enormes ventajas en la economía y la política. Hay una investigación muy interesante del economista Seth Zimmerman, profesor de la U. de Chicago, que revisó el impacto de haber asistido a estos colegios y la probabilidad de ser contratado en un alto cargo gerencial.

El estudio en cuestión reveló que las oportunidades suben a un 65% si el postulante asistió a uno de los siete colegios privados y a Ingeniería Civil o Comercial y Derecho en la Católica o la Chile.

—¿Eso indica que estamos muy lejos de un modelo inclusivo?

—No pienso que Chile esté tan lejos, porque ha resuelto muchos problemas que otros países de Latinoamérica no ha podido. Pero requiere una enorme inversión en educación pública y un intento por abrir las oportunidades para todas las personas. Un ejemplo es Australia: exporta recursos naturales como Chile, pero invirtió enormes cantidades en educación y globalizó sus empresas mineras. En el medio de Africa puedes encontrar un ingeniero en minas australiano, nunca a alguien de Antofagasta.

—¿Por qué cree que las mineras chilenas no invierten en el exterior?

—Creo que es más cómodo quedarte con tus amigos, con los que fuiste al colegio.

Puede que el problema chileno sea muy difícil de resolver.

Creció en ex colonias de Gran Bretaña como Barbados, Trinidad Tobago y Nigeria por el trabajo de su padre ingeniero. Dice que se interesó en la economía por “Mrs Thatcher” como la llama. Estudiaba Ciencias Políticas en la London School of Economics, militaba en el Partido Laborista y cuando ella asumió el poder todo se volvió una discusión económica su país. Entonces se cambió a Economía. Y luego se doctoró en Yale.

—Con una economía de libre mercado, Chile pasó en 45 años de ser un país pobre al de mayor ingreso per cápita de América Latina. Sin embargo, sólo el 13% confía en las empresas privadas, el 68% piensa que los bancos cometen abusos, el 73% piensa lo mismo que las isapres y el 80% en el caso de las AFP, según el CEP. ¿Qué indica ese alto nivel de desconfianza?

—La evidencia sugiere que la desconfianza es muy mala para el desarrollo económico Uno se pregunta ¿cómo es posible que Chile haya tenido una experiencia exitosa de crecimiento económico, pero que la gente esté tan desilusionada con muchas de las instituciones? Tal vez una parte del problema es que la naturaleza del crecimiento ha sido muy limitado. Si miras las exportaciones chilenas, están dominadas por el cobre y recursos naturales y los beneficios del crecimiento están concentrados en unos pocos y no se han repartido a la mayoría. Chile es todavía un país desigual.

—¿Quiénes son los responsables: los empresarios que cometen abusos, las autoridades que no supervisaron y dejaron hacer?

—No soy un experto en Chile. Yo diría que en general si miras a otros países latinoamericanos hay probablemente menos abusos en Chile. Si piensas en el (caso del) hijo de la Presidenta Bachelet en Colombia o Argentina, no habría pasado nada. Así que los chilenos tienen altos estándares, quizás más altos que cualquier otro país (de la región).

—¿Cuál es su diagnóstico de Chile a futuro?

—No lo sé. Creo que es complicado. No sé si hay una voluntad o un proyecto político para llevar a Chile al siguiente nivel. Tal vez Chile quede estancado por la naturaleza oligárquica de la sociedad. Para ser económicamente exitoso, un país necesita sacar ventaja de todo el talento, la energía, la creatividad y la capacidad de emprender, pero eso es muy difícil de hacer si están por fuera. Puede que el problema chileno sea muy difícil de resolver.

—¿Por qué tan complejo?

—Porque es un problema más sociológico y no hay una política obvia que puedas implementar. No estoy optimista ni pesimista. Creo que lo que sugiere la historia mundial es que casos como este pueden ser muy persistentes. Yo estaría muy sorprendido que el Presidente Piñera hiciera algo al respecto. El proyecto tiene que venir de alguna otra parte, de la sociedad.

“Buena señal que la gente se quejara por el hermano embajador”

En 2015 dejó la U. de Harvard, donde hizo clases 11 años, para irse a
Chicago.

—De las diez mayores fortunas chilenas, cinco son de primera generación surgidas en los últimos 40 años . En América Latina hay un dicho que dice “padre rico, hijo flojo, nieto pobre”. Según lo que ha observado, ¿esto se cumple?

-(Se ríe) Puede ser verdad, pero no es una ley social. Pienso que en general la riqueza se traspasa de generación en generación.

—¿Qué diferencia nota con las grandes fortunas de Estados Unidos?

—Pienso que las grandes fortunas en Latinoamérica han sido hechas por contactos políticos y monopolios. Mira a Carlos Slim en México, Carlos Sarmiento en Colombia. Incluso, en Argentina, los Di Tella (se refiere a Torcuato, el padre empresario) hicieron fortunas fabricando malos autos que todos los argentinos tenían que comprar, porque no podían importar.

—Se van enojar los grandes empresarios chilenos, sus fortunas no provienen de monopolios, sino del retail, la banca, las finanzas y la minería.

—Hay un economista chileno que se llama Felipe González de la Universidad Católica que estudió cómo la gente que tuvo contactos con el régimen militar de Pinochet hizo dinero y eso persistió después de 1990.

—¿Ha visto un país donde el Presidente nombre a su hermano
embajador?

—Gabón, Congo, Liberia, Sierra Leona.

—El Presidente designó a su hermano embajador en Argentina, pero no se concretó por las críticas de nepotismo y renunciaron el hijo y la nuera del ministro del Interior a sus cargos en el gobierno. En los gobiernos pasados también se nombraron parientes en el gabinete. ¿Cuán rápido cambian las sociedades que antes aceptaban lo que hoy rechazan?

—Creo que es un proceso bastante lento. Hay normas sociales, la gente tiene una concepción de cómo las cosas debieran funcionar y eso toma tiempo para cambiarlo. Es una buena señal que la gente se haya quejado de que el Presidente Piñera haya nombrado a su hermano embajador. No sabía eso, pero me hace estar más preocupado de lo desconectado que puede estar el Gobierno de la sociedad.

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