Opinión: Convivencia escolar, una tarea pendiente en todo sentido

La discusión sobre Aula Segura ha tenido dos efectos uno negativo y uno positivo; el negativo centrar la discusión en hechos que, si bien son graves, más bien gravísimos, no son representativos de lo que ocurre en el 99% de los establecimientos del país, pero como todo en la vida tiene un cara y sello. Esto ha tenido un lado positivo que es poner al centro de la conversación de educación a la Convivencia Escolar que resulta gravitante para el logro de resultados educativos de calidad y que es en sí mismo un factor de construcción de sociedad.

Muchas de las investigaciones nacionales e internacionales certifican que una adecuada convivencia escolar que genere un clima de armonía y procesamiento de los conflictos es fundamental para tener condiciones de ambientes propicios para el aprendizaje, sin embargo, pese a lo central de esta la inversión pública en su desarrollo y fortalecimiento sigue siendo muy débil.

El premio nacional de educación Abraham Magendzo, dijo en un seminario en Viña del Mar unos días después de haber recibido esa distinción: “sin convivencia escolar no hay calidad de educación”.

Estos días se discute en el parlamento la Ley de Presupuesto de la Nación para el año 2019 y dentro de esa discusión esta la partida de educación y en ella debiera quedar comprometido un presupuesto importante para fomentar y desarrollar una política de convivencia escolar en TODOS los establecimientos del país.

La escuela es (debe ser) el primer espacio donde todos se encuentren y reconozcan como iguales, aceptando y valorando las diferencias, un lugar donde ciudadanos aprenden a relacionarse entre sí y esto se desarrollará en el modelamiento social que se construye en la convivencia, por lo tanto, si asumimos que la tarea de la escuela es “construir sociedad”, la preocupación por estos aspectos debe pesar tanto como la de búsqueda de logros de lenguaje y matemática.

En la década del 90 el esfuerzo por mejorar las condiciones básicas de un sistema escolar muy deteriorado ( estatuto docente, Jornada Completa) , en los 2000 la tarea ha sido nivelar, regular y dignificar( Subvención Preferencial, Fin al Lucro y Carrera Docente), en lo que viene se hace urgente y necesario enfrentar el desafío de contribuir a que la escuela cumpla su rol central en una sociedad , tensa, agotada por las frustraciones de la desigualdad, rol que es integrar y permitir que los ciudadanos se reconozcan como iguales y construir sociedad, una sociedad integrada.

Si asumimos este desafío, ya no bastará con que las escuelas cuenten con un encargado de convivencia, se requerirá que en su estrategia de mejoramiento educativo la promoción y desarrollo de climas escolares inclusivos este al centro del quehacer de todos los actores de la comunidad educativa.

En este esfuerzo deben confluir los esfuerzos de todos, pero principalmente la autoridad que tiene en sus manos la capacidad de empujar y acelerar este empeño.

Espero y confío que la discusión parlamentaria y la claridad que han demostrado diversas y diversos parlamentarios de la oposición genere las condiciones necesarias para que el financiamiento de la política nacional de convivencia escolar sea el necesario.

A esto se suma la urgente necesidad de que se fortalezca a las comunidades educativas en la búsqueda reflexiva de respuestas en comunidad a los desafíos que plantea la creciente diversidad de las aulas y la demanda que la sociedad hace a las escuelas, para que esta procese y modele una sociedad más integrada e inclusiva, que es lo que nos permitirá avanzar en calidad de educación en el amplio sentido del concepto.

Aula Segura, que en su versión original se constituía como un debilitamiento de las facultades de los directores al obligarlos a realizar ciertas conductas y que por el bien de la educación del país migró en el Senado a una iniciativa que devuelve a las comunidades la capacidad de tomar decisiones ha tenido un aporte lateral .

Como dijimos al inicio de estas líneas puso al centro de la conversación nacional el asunto de la convivencia escolar que es consustancial a una definición de calidad de educación.

Por: Pablo Mecklenburg, directiva nacional PPD

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