De dinosaurios a megadatos: el mundo

V. Toloza Jiménez El Mercurio

Guido Girardi Lavín es uno de los senadores y políticos más influyentes del país. Como uno de los ejes del PPD, ha sido bisagra en casi todas las negociaciones relevantes cursadas en el país durante las décadas recientes.

Su identidad más pública ha sido la del partido, el cuidado del medioambiente, las críticas a las isapres, AFP y la Ley de etiquetado de alimentos, por la cual ha sido invitado a varios países para explicar en qué consiste este marco legal.

Pero Girardi (57), médico, ha logrado ampliar su propia identidad para convertirse en una voz relevante en materia de ciencia y tecnología, como creador y promotor del Congreso del Futuro.

Hace unos días estuvo en Antofagasta presentando aspectos del desarrollo aeroespacial y volverá en enero. En ese marco entregó sus impresiones respecto al presente y mañana de la sociedad mundial; una visión, a ratos sombría y crítica de cómo se está conduciendo el planeta.

Cambio en la civilización

Si uno mira Chile y el mundo la transformación es enorme, probablemente sin parangón en la historia; con todo ese panorama, ¿qué nos espera?

-Tal vez el mayor desafío de la sociedad mundial es asumir que estamos en un cambio de civilización y que las respuestas políticas no bastan, tampoco las culturales, porque lo que está cambiando es desde lo más profundo del sentido de vida de las personas, y por lo tanto yo digo que esto es un cambio a escala de civilización, estamos viviendo una metamorfosis: ya no hay continuidad de la evolución.

En cierta medida la evolución era predecible. Cuando cayó un asteroide hace 65 millones de años destruyó a los dinosaurios, emergieron los mamíferos que evolucionaron. Aparecieron los primeros bípedos, nuestros ancestros, hace 7 millones de años, liberaron las manos, comienza el desarrollo del cerebro. Y ya hace cerca de un millón de años empiezan a manejar el fuego, pudieron consumir alimentos cocidos, proteínas de mejor calidad y sobre todo fosfolípidos que ayudan al desarrollo cerebral. En ese mismo período aparecieron las primeras armas líticas… pero tú ves que es una evolución muy lenta.

Las primeras pinturas rupestres son de hace cerca de 50 mil años, las primeras flautas, el arte, la belleza y esto se empieza a acelerar hace 10 mil años cuando el ser humano domestica plantas y animales y empieza una revolución. Y esta revolución se hace cada vez más rápida, pero era predecible. En 1800 tú podías saber cómo sería el 1850 o el 1900.

Pero lo que ocurre hoy es que se agrega una capa que empuja la evolución. Una nueva capa que es una evolución a escala tecnológica. El ser humano, no solo logra dominar el medioambiente, sino que además puede comenzar a diseñar su cerebro y puede fabricar la vida.

Esta evolución es mucho más rápida, es una disrupción y hace que todo lo demás se transforme en obsoleto e irrelevante.

Yo podría incluir a todo el chasis institucional, partiendo desde lo más básico: las relaciones familiares, la educación, la política, el estado, las religiones, de cualquier institución, porque son analógicas.

El ser humano construyó un mundo que es como su cerebro: centralizado, eso explotó y está siendo sobrepasado por otra escala, por otra frecuencia. Todo lo que hoy estamos conversando mañana estará obsoleto.

Todo nuestro diseño de sociedad está construido así.

-La sociedad, nuestra forma de educar está hecha así. Nuestra manera de pensar, de reflexionar. Entonces, yo diría que el cambio más importante es cambiar nuestra manera de pensar, porque estás enfrentado a procesos ultra complejos que miramos desde pensamientos lineales.

Entonces, cuando me preguntas, ¿cómo veo el futuro? es impredecible. Pasamos desde la gobernanza de la certidumbre, a un mundo de la incertidumbre, donde se requieren otras habilidades. Los niños están siendo educados para certezas, la educación universitaria educa para lo mismo y ese mundo lineal ya no existe. Tienes que preparar a las personas en su cultura, promover la curiosidad, la innovación, la capacidad de no tener frustración frente al cambio desde niños.

Pero hay un analfabetismo total respecto de este mundo, de toda la sociedad y de quienes deciden. Es un mundo que tiene cosas buenas y malas, pero si no logras entenderlo y no logras adecuar las instituciones, crear una post política, una post social democracia, una post derecha, una post democracia, lo que pasará es que los sistemas democráticos van a capitular y serán sobrepasados por los populismos.

Cuando las instituciones tradicionales, no tienen respuesta frente al mundo que viene hay una nueva transversalización que une a los que eran de izquierda y derecha y esos son los populismos. El populismo se nutre de gente que era de izquierda o derecha, que ya perdieron su confianza en el sistema liberal, social demócrata o de derecha, perdieron su confianza en la globalización y entonces empiezan a centrarse en ellos mismos, por eso el Brexit, por eso Trump.

Girardi no se detiene y enfatiza que las transformaciones vendrán de la mano de la robótica, la fusión de la biotecnología, con la inteligencia artificial y la nanotecnología, que generan un quiebre en todos los aspectos de la vida. Así, por ejemplo, los humanos podrán definir cómo quieren a sus hijos, incluso proyectar la vida a la inmortalidad.

Y apunta: “La inteligencia artificial, creada por el hombre, es maravillosa, no podríamos vivir sin ella, pero sin ningún tipo de regulación está generando desigualdades como tal vez nunca imaginamos y quizás como nunca pudieron existir. Hoy tenemos cinco plataformas que son dueñas de todos los datos y cualquiera de esas plataformas (Google, Facebook, Amazon, Apple y Microsoft) sabe más de ti que tú mismo y al saber todo de ti, te pueden condicionar, te pueden hacer patrones de conducta y esos datos les han generado utilidades que ninguna otra empresa ha tenido nunca en tan corto tiempo en el mundo.

Cuando tienes el poder político, administrando los datos y tienes el económico, tienes todo el poder. Hoy más que nunca dependemos de una élite, pero la élite más minúscula de la historia de la humanidad.

Además es una élite que no ha sido elegida, pero tiene poder.

-No ha sido elegida… Pero la inteligencia artificial y los datos van a cambiar el concepto de elecciones porque el concepto liberal de la democracia tiene que ver con que el ser humano liberal es el que mejor sabe qué decisiones puede tomar, el libro que puede leer, o por quién votar. Pero en el mundo de las máquinas, como los datos son tan poderosos, lo que está ocurriendo es algo totalmente distinto. Cuando tú crees que Google es a quien mejor le puedes confiar una idea y el conocimiento de todos los aspectos y relaciones; cuando tus amistades las confías a Facebook, de alguna manera le estás pasando a los algoritmos un poder inconmensurable y va a llegar el momento que va a cambiar la relación. ¿Qué va a pasar a futuro? El sentido de vida que tenías como propio, íntimo personalizado, será otro. Va a pasar a ser lo siguiente: Has mensurable todos tus aspectos de vida, ponlos en un flujo de datos y un algoritmo te dirá qué hacer y la dará sentido a tu vida. La gente le va a preguntar a Google o a Facebook qué estudiar, con quién pololear. Ese es el mundo que vamos a vivir.

Estas disrupciones están en el sector privado y están en territorios específicos…

-En el sector privado se vive lo mismo que en la política. Existía la empresa Kodak con 120 mil trabajadores y desapareció, Blockbuster desapareció, las agencias de turismo, también, los taxis en las calles. No sé si alguien lo toma, pudiendo tomar un Uber. El problema es cuando tienes disrupciones que no tienen un contexto de reflexión de lo que sucede. Ni la política, ni los decisores, ni la intelectualidad está intentando procesar, entonces se produce un vacío y ese vacío lo llenarán los populismos.

Ese es el punto, porque esto tiene dimensiones desde la política, desde la ética, desde la economía.

-Además no hay ética, ¿porque quiénes planifican el futuro? Vivimos en una cultura Twitter y, tal vez en el momento de mayor necesidad de reflexión, porque todo está cambiando, no hay reflexión, dónde está. ¿La está haciendo la universidad? No. ¿Los intelectuales? No, porque es tan rápido el cambio que ya quedan obsoletos. ¿Quién lo está haciendo, entonces? los dueños del mundo. Te aseguro que los dueños de Google, Facebook, Amazon son los que están pensando en la inteligencia artificial del futuro, la economía del siglo XXI, la prolongación de la vida, no solo tienen el poder político, porque tienen los datos y el poder económico, con sus utilidades monstruosas, sino que están teniendo el poder del diseño del futuro, de todo, incluyendo a la persona.

Tenemos que hacernos cargo de eso y esta humanidad tiene que poner su sentido, qué especie queremos ser, porque hoy podríamos modificarnos genéticamente. La principal desigualdad del futuro será la inteligencia.

Y esa desigualdad estará determinada por quien tenga los recursos para pagar.

-El problema es si todos van a poder aumentar sus capacidades genéticas para ser más inteligentes. Una persona que tiene 10 puntos de CI está en otra situación respecto de otros seres humanos, respecto de creatividad, innovación.

La otra alternativa es la que plantea Elon Musk que es la implantación de chips que incrementen tus capacidades y la otra es fusionar al ser humano con las máquinas.

Y hay otra discusión no menor: Qué pasa si la inteligencia artificial logra ser más inteligente que los seres humanos.

Otra cosa es dónde o cuándo detenerse en este plano. EE.UU. podría decidir parar, pero no China u otro y quedamos igual.

-Es imparable. Son iniciativas privadas, están compitiendo entre ellas y el que llegue a la inteligencia artificial dura, será el dueño del mundo. De paso, la geopolítica cambió.

¿Y la política?

-Será cada vez más irrelevante porque cada vez resuelve menos temas porque el Estado se achicó. Antes la política tenía que ver con el Estado y el Estado con la salud, la educación, las pensiones, pero los Estados, en el mundo entero se han ido achicando, mientras crecen los privados, por tanto el rol de la política es cada vez más pequeño.

Pero puede ser poderoso si es capaz de regular.

-Si el Estado es ineficiente será reemplazado por las plataformas, si no somos capaces de solucionar habrá un “Uber” de la salud, entonces está el riesgo de que estas plataformas empiecen a suplantar el estado.

De hecho las plataformas ya se equivocan menos que las personas.

-La gente puede terminar confiando más en Facebook y en Google que en su propio estado. Entonces la política tiene que generar una tecnopolítica, tiene que entender los desafíos que vienen. La mitad de los empleos va a desaparecer en los próximos 20 años ¿y qué van a ser los seres humanos? Un robot trabaja 8.700 horas al año, versus un ser humano que trabaja 1.700 y no se enferma. Estar vivo es una desventaja frente a la máquina. ¿Cómo se enfrenta? ¿Habrá una renta básica universal, tal como lo plantea Silicon Valley? Cuidado que eso puede ser una manera de evitar esta tensión social, entre los pocos que vivirán en un paraíso de ricos y el resto que es la inmensa mayoría. Imagínate que las 100 personas más ricas perciben lo mismo que casi 4 mil millones de personas. El problema con la renta básica universal puede ser una suerte de anestesiante.

No solo nos controlarán por los datos. Es como las salitreras donde pagaban con fichas. Hay que entender que en estas plataformas tú no eres el cliente, eres el producto, entonces ¿vamos a seguir regalando los datos a las plataformas, sean de EE.UU o China?

La dignidad de las personas está en juego.

-La política tiene un gran desafío y una gran oportunidad que es restablecer las luchas nuevas, la solidaridad, la igualdad nueva, las pendientes y otras que tendremos que enfrentar.

Hay una geopolítica nueva, de Estados Unidos contra China y los ejércitos de China se llaman Amazon, Microsoft, Facebook y los de China se llaman Baidu y otros… Y en esto Europa no existe, Latinoamérica tampoco y África tampoco. En la repartición del poder hay desequilibrios, entonces viene un mundo muy desafiante porque nunca habíamos visto este desarrollo.

Digámoslo de esta manera: el ser humano llegó al sitial más elevado que este cerebro era capaz de construir, desde todo punto de vista. Pero este ser humano, en el clímax de su desarrollo intelectual, cultural, social, se puso en la encrucijada de su autodestrucción, de ser superado por la inteligencia artificial o ser destruido por el cambio climático.

El cambio climático es un desastre. La temperatura aumentó solo un grado desde 1850 y tenemos una enorme cantidad de desastres. Imagínate que el acuerdo del IPCC de Corea del Sur dice que ya no se cumplió la meta de 1,5 grados y vamos en 2 grados de aumento. Qué pasa en los organismos vivos el aumento de un grado de temperatura si esto ya genera aluviones en Chañaral, inundaciones en Antofagasta, cambios que son aterradores. ¿Y qué pasa cuando esto mismo es multiplicado por tres, pero en 15 años?

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