Adriana Muñoz: 11 de septiembre

Amigas y amigos,

Compañeras y compañeros;

Se cumplen hoy 45 años desde el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

Un día oscuro que generó un profundo quiebre en la sociedad chilena y cuyos impactos y proyecciones aún vivimos.

El golpe militar dio inicio a una ola de persecución y represión sin precedentes en la historia de nuestro país.

Miles de chilenas y chilenos fueron perseguidos, asesinados, detenidos-desaparecidos y torturados. Otros tantos marcharon al exilio y muchas y muchos fueron expulsados de sus trabajos, exonerados.

El país inició una larga noche en que se conculcaron las libertades. Se violaron sistemáticamente derechos humanos fundamentales.

El golpe no sólo interrumpió en forma violenta el curso democrático de nuestro país, sino que fue utilizado por sectores conservadores para instaurar un nuevo modelo económico que significó el deterioro del rol del Estado y la puesta en práctica de un experimento neoliberal extremo, que enfatizó en las soluciones privadas para problemas públicos.

Se instauró, además, una lógica individual que pretendió destruir desde sus cimientos el vasto movimiento social que se forjó en Chile desde el siglo XIX.

Se dejaba atrás no sólo una de las democracias más antiguas del mundo occidental, sino también una larga historia de avances sociales, obtenidos en más de un siglo de luchas de los sectores populares.

Esta conmemoración se ha visto rodeada de circunstancias especiales y dolorosas.

En primer término, la liberación, por parte de la Corte Suprema, de un grupo de violadores de los derechos humanos ha generado fuertes reacciones e indignación ante un nuevo episodio de impunidad.

Mientras muchos han expresado sus críticas, otros han visto en este momento la ocasión para revivir sus lógicas autoritarias.

A ello se agregó el frustrado nombramiento de Mauricio Rojas como Ministro de Cultura.

Sus dichos en torno al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos motivaron tal revuelo que debió ser reemplazado a los pocos días.

No es posible calificar de montaje las muestras palpables del horror de la dictadura.

No es posible pretender justificar con el contexto, aquello que no tiene explicación alguna.

Los nuestros estaban desarmados, solos, a veces atados, otras vendados. El contexto no es otro que la cobardía y el odio.

Junto con lo anterior, se conoció el nombramiento por parte del Gobierno, en un alto cargo, de un personero que aparece involucrado en el ocultamiento del crimen del ex presidente Eduardo Frei Montalva.

Esperamos que la justicia siga avanzando en ese caso y conozcamos toda la verdad de aquellos días. Un saludo a la familia Frei Ruiz Tagle y especial a la ex senadora Carmen Frei por su valentía en la búsqueda de la verdad.

Todo lo anterior demuestra que el 11 de septiembre sigue siendo una fecha de gran carga emotiva, un momento que vivimos con gran dolor.

Representa el inicio de un período muy oscuro.

Representa la imposición de designios externos por sobre la decisión soberana de un pueblo que asumía en sus manos su destino.

Representa la torpeza de quienes, carentes de argumentos, usan la violencia ilimitada para imponer sus términos.

Representa la cobardía moral de los que supieron y callaron; de los que no quisieron saber y de los que pudiendo hacer algo, prefirieron la comodidad del silencio cómplice.

Sin embargo, el 11 de septiembre evoca en nosotros otros sentimientos y convicciones.

Quisieron deshacerse de los nuestros para borrar su legítima lucha por la justicia social.

Pero triunfó la memoria.

45 años después les seguimos recordando.

Están aquí con nosotros.

Está su coraje, su dignidad, su valentía y sus manos limpias.

Quisieron cubrir con un manto de impunidad sus crímenes.

Tampoco lo consiguieron.

El esfuerzo y la dignidad de tantas y tantos familiares y el trabajo de abogados y organizaciones de derechos humanos le abrieron, paso a paso, el camino a la justicia.

Quisieron acallar con represión el clamor y las ansias de libertad de un pueblo.

Les derrotamos. En su propia cancha y sus leyes, les derrotamos un 5 de octubre hace ya 30 años.

Quisieron borrar las ideas de libertad e igualdad, quemaron en hogueras de la vergüenza nuestros libros, expulsaron a destacados pensadores y académicos. Fracasaron.

Aquí y en todo el país hay muchos jóvenes que mantienen intacta la esperanza de mejores días y los sueños de un país más justo, fraterno e inclusivo.

Eso nos alienta y fortalece.

Amigas y amigos.

Estamos aquí muchos y muchas protagonistas de esta historia de dolor y sufrimiento, pero también de esperanza y amor.

Estamos aquí los que derrotamos el olvido y mantenemos viva la memoria.

Estamos aquí los que no nos conformamos con la impunidad y seguimos buscando la justicia.

Estamos aquí los que tenemos un compromiso permanente con la democracia y hemos aprendido a valorarla y defenderla.

Al terminar, dejo aquí un testimonio de recuerdo y mucha gratitud:

Para el Presidente Salvador Allende, el hombre que guió nuestros sueños de cambio, que lideró un proceso original y audaz, que concitó la admiración del mundo y que murió fiel a sus ideales, defendiendo la Constitución y la democracia, dejándonos un ejemplo imborrable.

Para nuestros mártires, aquéllos que fueron asesinados y perseguidos por el sólo hecho de creer en un mañana mejor para todos. Amigas y amigos entrañables que desde algún lugar nos siguen acompañando.

Para sus familiares, el más grande de los reconocimientos y nuestro compromiso inquebrantable de seguir acompañando su lucha por la necesaria verdad, justicia y reparación.

Ello es un imperativo ético para todas y todos los que hace 45 años, en un día como hoy, en las mismas horas que estamos viviendo hoy, escuchamos al presidente Allende decir “Tienen la fuerza podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

Presidente Allende, sus razones, sus convicciones y su lucha están hoy día más vigentes que nunca en nuestro país.

Muchas gracias.

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